El diseño biofílico se basa en varios principios fundamentales, que incluyen:

Conexión con la naturaleza: Facilitar la relación visual y física con elementos naturales.
Diversidad sensorial: Incorporar estímulos que involucren diferentes sentidos (vista, oído, olfato, tacto).
Complejidad y orden: Crear ambientes que ofrezcan variedad y estructura natural, evitando espacios monótonos.
Significado y contexto: Utilizar elementos que tengan valor cultural o personal para los usuarios.
Simbiosis con la naturaleza: Integrar sistemas ecológicos o elementos que imiten procesos naturales.

Estos principios guían la creación de espacios que no solo son estéticamente agradables, sino que también promueven la salud integral de sus ocupantes.