La afinidad por la naturaleza es una tendencia innata en los seres humanos, resultado de millones de años de evolución en entornos naturales. La biofilia no solo se refiere a la simple presencia de elementos naturales, sino a la interacción activa y emocional que las personas tienen con ellos.

Este concepto ha tenido un impacto profundo en la arquitectura, dando lugar a un movimiento llamado diseño biofílico, que busca integrar características del entorno natural en los espacios construidos. La premisa es que estos ambientes mejoran la salud, aumentan la productividad y fomentan el bienestar emocional.